jueves, 27 de marzo de 2014

2 Cuentos cortos de terror "Historias de la Muerte"



El Rincón



Caminaba por las desoladas calles, eran las 11 y 30hs de un viernes gris, la llovizna azotaba las calles del pueblo, era un crudo y feroz invierno, el pronostico del tiempo anunciaba que sería el día más frío del año, Sara apresuraba su paso, para llegar con urgencia a su destino,  el viento sacudía  los carteles callejeros, las paradas de trasportes públicos estaban vacías. Sus lentes oscuros se empañaban con su agitada respiración, ella tenía medio rostro cubierto por una extensa bufanda de lana la cual había sido tejida con mucho amor, por su difunta abuela, ingreso en una panadería, mientras esperaba ser atendida puesto que en la tienda se encontraban  dos personas más, su mirada se poso sobre un rincón donde había pequeña mesa con un florero el cual tenía unas viejas flores de plástico, su mirada entre triste y distante estaba clavada en aquel rincón, con añoranza recordó sus risas en la infancia de tal manera que pudo oírse, luego le pidió a la empleada tres panes  saborizados, uno de cebolla y dos de ajo,  tomó su billetera y pagó su pedido, luego discutió con la empleada por los dos centavos de vuelto los cuales los tiro bruscamente dentro su cartera como si la cabeza  recién decapitada de su empleadora no estuviera ahí adentro, dio un leve portazo al salir,  caminó con rapidez, a la cuadra siguiente se paro en medio de la lluvia, abrió su cartera para observar su obra maestra, notó que aquellos fríos y grises ojos la observaban, entonces cerró los parpados de su ex patrona y continuo caminando. 




El Ladrón del Cementerio

Se sentó a leer el diario junto a la ventana. La página principal del periódico alertaba a los vecinos que había una ola de robos en las cercanías del cementerio, “una joven pareja engaña personas y las llevan al cementerio donde los roban”. Julio todas las noches se escapaba de la cama para no cometer ningún acto sexual con su esposa, acudía a distintas estaciones de servicio, para no cumplir con sus obligaciones maritales; Julio no sentía deseo sexual alguno, había intentado en varias oportunidades, intercambiar sexo por dinero pensando que era su esposa la culpable de su falta de apetito sexual, pero no lograba una erección prolongada. En cambio su desviación era más abominable y detestable de lo imaginado, Julio tenía debilidad por  las jóvenes menores de 14 años, solo con verlas, su  flácido y pequeño pene respondía de inmediato, su gozo lo encontraba al estrangular a las niñas,  llevaba 4 niñas muertas arrojadas en la tumba más vieja y seca del cementerio, la tumba correspondía a “Maria Seferina  de Souza” Una niña aristocrática de 12 años fallecida de fiebre amarilla.
La lluvia comenzó azotar en la ruta, eran ya las 2 am de la madrugada del lunes, Julio soplaba el vapor que salía de su taza y daba sorbos enormes a su café con leche, cuando ingresa al lugar una niña, quien le pide al empleado un vaso de agua y alguna sobra que comer, por supuesto Julio la invitó con un café con leche y medias lunas, conversaron hasta las 4 de la madrugada, el hombre convenció a la niña de alcanzarla en su automóvil último modelo, la niña aceptó, mientras caminaban al vehiculo, la niña le confesó que vivía en la calle, que necesitaba ayuda, esto provocó en él una macabra sonrisa demoníaca, subieron al automóvil, a las 10 cuadras se detuvo, estaban a  1 cuadra del viejo cementerio, esto despertó de inmediato la morbosidad y depravación en este maldito hombre, la niña sonría, “-Debe tener cuidado señor aquí están robando, se lo advierto por ser tan bueno conmigo ”Le dijo la niña;  bajaron del automóvil y comenzaron a caminar, él la hizo ingresar por el enrejado roto al interior del cementerio, dispuesto asesinar a  la niña, ella le preguntó “-¿usted viene seguido a pasear por aquí?”
El le respondió que si con la cabeza, luego dijo “- ¿y tu?”  La niña sonrió más aún, sus ojos se iluminaron al responder“- Yo vivo aquí.” Él creyó que al ser vagabunda dormía ahí para pasar el invierno, entonces le preguntó ¿Y no temes a tantos muertos?, la niña respondió “-¿Cómo tener miedo si yo ya estoy muerta?”


Por la mañana encontraron el cadáver de Julio, completamente desgarrado y mutilado, su cabeza había sido arrancada de cuajo, le faltaban los órganos internos se los habían arrancado mientras estaba aún con vida, como si un animal salvaje se lo hubiera devorado, junto a él, estaban los cadáveres de sus 4 victimas, a los pocos metros hallaron su cabeza sobre la tumba de “Maria Seferina  de Souza”.



6 comentarios:

  1. Excelentes cuentos, me atraparon desde el inicio grandes finales, me encanta tu personalidad y tu arte. <3

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  2. El ladrón del cementerio es de mis favoritos

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  3. Hola los cuentos son escritos por vos? Me encanto

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