lunes, 3 de julio de 2017

“El árbol” Una leyenda L.C.D



 “El árbol”
Una leyenda

 Había una vez una dulce y bondadosa peregrina que llego a un pueblo, visitar tierras extrañas y alejadas era su devoción, los lugareños la recibieron con gentileza, la misteriosa peregrina mantenía siempre la mitad del rostro cubierto con su negro y largo cabello, durante su estadía visito a varios ancianos para ayudarlos y jugo con los niños del orfanato. Pasaron siete días, un día cortaba flores en el bosque en una tarde soleada, se sentó a descansar bajo el árbol más frondoso y viejo del bosque, sus ramas eran enormes, aquel pueblo era encantador para ella, estaba ubicado en un lugar casi mágico, nunca llovía, y el clima era como el de una eterna primavera, sentaba bajo la sombra la peregrina observaba como las hojas se mecían con aquel cálido viento, podía sentir que la vida era más maravillosa de lo que ella pensaba en aquel lugar, el aroma de las plantas era embriagador, cerró sus ojos para ver más allá, para percibir el rumor de las criaturas mágicas que habitan en la naturaleza, cuando un joven leñador se acercó y entablo conversación con ella, -¿Cuáles tu nombre? – repreguntó.
-¡Sara!- exclamó ella con timidez. Era la primera vez que un hombre era galante y la miraba con sus ojos llenos de amor, aquella tarde él la beso, fue el primer beso que alguien le había dado en su labios,  el leñador le preguntó a Sara porque se cubría la mitad de su rostro, ella le dijo que tenía una cicatriz que la avergonzaba, entonces Tomás el leñador, le dijo que la belleza estaba en el interior y que ninguna cicatriz podría opacarla, luego le preguntó si la podía acompañar, cuando comenzaron a caminar una de las ramas más grandes de aquel árbol se cayó, el joven sorprendido exclamó asombrado – Si tu no hubieras aceptado mi compañía aquella rama me hubiese matado, pues  estaba trabajando justo debajo de ella.-
 Los ojos de Sara brillaron extrañamente y el hombre se asusto. - ¡Sí! Sentí que debías salir de ahí, muchas gracias por querer acompañarme pero sigo sola mi camino.- Dijo Sara y le brindó una tenue sonrisa.
Al día siguiente, Sara se preparaba para marcharse, se sentía feliz, el recuerdo de su primer beso en los labios  la tenía de buen humor, se observó en el espejo y su rostro estaba radiante, al salir de la habitación, notó una muchedumbre que le gritaba “Bruja”,  los habitantes del pueblo la acusaron de hechicería, el joven leñador le había narrado lo sucedido a todos en el pueblo y dijo que Sara era una bruja,  la llevaron al bosque y la colgaron del cuello en el árbol más frondoso y hermoso donde Sara y Tomas se habían besado. Cuando bajaron su cuerpo después de ahorcamiento, el leñador que la había pretendido le corrió el cabello para ver su rostro, su curiosidad era extrema, deseaba ver la cicatriz de la cual ella había hablado, el rostro de  la peregrina era perfecto, se quedaron observando como rápidamente la mitad de la cara que ella se cubría comenzaba a secarse y deshacerse, su piel se convertía en polvo, descubrieron que esa mitad del  rostro era esquelética, Sara no era una bruja, Sara era la muerte, todos observaban impresionados  su medio rostro esquelético, fue entonces en ese preciso instante que ella abrió los ojos, las personas que estaban observándola comenzaron a correr,  el único que permaneció allí sin mover un solo músculo por el susto fue Tomás, Sara se puso de pie, caminó con lentitud y tomó su guadaña que la había dejado escondida en el árbol, luego tomó al joven del cuello y lo aprisionó contra el árbol, posó sus labios muy lentamente en el rostro de Tomás y lo miró con gran tristeza suspiró, a quien se le erizaron los cabellos y le dieron escalofríos, la muerte había exhalado su único anhelo de ser humana,
-         Tú con amor lograste que mi rostro sea humano por eso te perdoné la vida, vine al pueblo porque era tu hora, desde que comenzaste a mirarme con ternura que sentí que mi alma regresaba y  volviste a secar mi rostro con traición.- Dijo ella y luego lo dejó caer, el leñador temblaba al extremo que su mandíbula  se agitaba, Sara posó su mano sobre el árbol dejando caer una lágrima sobre sus salientes raíces,  la muerte tomó su bolsa y caminó lentamente hasta desaparecer. 
Bajo el árbol donde Sara fue ahorcada habían sido enterradas muchas personas acusadas injustamente de brujería, la muerte condenó a todos los habitantes a no morir jamás y las raíces del árbol cobraron vida y las almas en pena salieron a cobrar venganza.

Cuenta una leyenda que en un pueblo alejado de la mirada del cielo y del infierno, hay un hermoso y frondoso árbol cuyas raíces son tan fuertes que creció hasta encerrar con sus ramas a un pueblo entero,  en aquel lugar los habitantes del pueblo están sumergidos en los más oscuros recuerdos,  es un pueblo encantado donde llueve la ausencia y las lágrimas inundaron las calles, en el aquel lugar  el viento susurra cada uno de tus pecados, el más crudo invierno llego aquellas tierras para no irse jamás, los árboles crecen enroscando sus ramas entre ellos, de este modo no hay salida posible, una vez que pisas estas tierras ahí te quedas para siempre, pierdes tu alma y estas condenado a no morir jamás, bajo las ramas de este árbol se han cometido atrocidades que han impregnado de maldad el lugar y convertido a los árboles en peligrosos focos de actividad paranormal, allí colgaron del cuello a una dulce peregrina que salvo por amor la vida de un leñador, pero cometieron un terrible error, la muerte no puede morir, aquel pueblo olvidado es el lugar destinado para aquellas personas que traicionan al amor. 



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