lunes, 15 de mayo de 2017

El Mito de "La Llorona"


“Cuenta una leyenda, que hace muchos años, existía una mujer humilde que tenía tres hijos pequeños, su marido la había abandonado y ella trabaja muy duro para alimentar a sus niños, una tarde mientras que ella trabajaba, los niños salieron a jugar y desparecieron, el pueblo entero se unió para buscar a los hijos de esta joven madre,  buscaron por varios días, hasta que por fin alguien encontró a los pequeños muertos en el bosque a orillas del río, se creía que los niños se perdieron y perecieron de hambre, la mujer enloqueció de dolor y se negó a aceptar la muerte de sus hijos.
Con el corazón destrozado y llena de dolor no pudo resistir y su vida se fue apagando lentamente entre lamentos, día y noche lloraba y se lamentaba, sin dejar dormir a los vecinos, fue entonces que se dejó de escuchar su llanto desconsolado y descubrieron que ella murió de tristeza.
Durante muchos años en el pueblo se narraba la historia de aquella madre que había dejado solos a los niños y estos se perdieron, con el correr del tiempo la historia comenzó a ser narrada de diferentes maneras, hasta se decía que ella había asesinado a sus hijos ahogándolos en el río,  entre demás habladurías, una noche comenzaron a escucharse los lamentos que se hacían claros y fuertes, como un cántico de otro mundo las personas escuchaban... ¡Aaaay mis hijos!
Se dice que el espíritu de esta joven madre, regresó para buscar a sus hijos, la llaman la llorona, ella llena de ira busca de sus hijos perdidos, llevándose en venganza a niños que no son suyos, la llorona se quedó en el mundo de los vivos porque tiene la materia pendiente de encontrar a sus hijos, su alma  nunca podrá encontrar la paz hasta que se reencuentre con sus niños”.


La Leyenda de La Llorona, ha causado terror en diversos lugares del mundo...
La Llorona es un espíritu del folclore latinoamericano, según la tradición oral, se presenta como el alma en pena de una mujer que asesinó o perdió a sus hijos, busca a estos en vano y asusta con su escalofriante llanto a quienes la oyen. Esta leyenda cuenta con muchas variantes que se extienden en diversos países por las generaciones. Quizás esta leyenda sea tan aterradora, porque no hay peor perdía que la de un hijo, y porque el amor de una madre es infinito, la llorona llena de dolor, cobra la peor de las venganzas, asesinar a hijos ajenos y llevarse sus almas, es lo que forma el mito de la llorona y lo que la vuelve realmente aterradora tanto a niños como a adultos.
A la llorona se la describe como una mujer en ocasiones con el rostro cadavérico, desagradable, alta, con un cabello largo despeinado, de vestido largo que se mece y levita por los campos y caminos, con sus largos brazos sostiene a veces un niño muerto, es una aparición nocturna que llora desesperadamente, dispersando sus sollozos lúgubres en los campos, aldeas, carreteras, ciudades y orillas del río.


Existen múltiples relatos a través del mundo, sobre la leyenda de la Llorona, muchos países como México, Paraguay, Venezuela, Chile y Perú,  narran historias acerca de “La llorona” Curiosamente todos coinciden, en que “La llorona”, es una mujer joven, de contextura delgada, que asesinó a sus hijos por un desengaño amoroso,  aunque  las razones y las circunstancias son propias de cada país. Algunas narraciones afirman que era una mujer que ahogó a uno de sus hijos y por la noche lo busca a lo largo de los riachuelos o barrancos, emitiendo prolongados lamentos de culpa, en otras partes, se creía que era una madre que se había suicidado y venía a llorarle a sus hijos huérfanos, en algunos pueblos se narraba que la llorona era una joven enamorada que había muerto en vísperas de su boda y traía al novio la corona de rosas blancas que nunca pudo usar llorando desgarradamente, también se le define como una madre soltera que decidió no tener a su hijo y por eso se aborta,  esto le trajo a sus oídos el llanto del niño como castigo, escuchar permanentemente el llanto de su bebé, este castigo la desesperó y la obligó a deambular por el mundo sin encontrar descanso, llorando, gimiendo y preguntando ¿Dónde esta mi hijo?



La presencia de seres apariciones fantasmales que lloran en los ríos, campos y senderos, por motivos diversos es una característica recurrente de la mitología aborigen de los pueblos prehispánicos. Es así como pueden encontrarse rasgos de estos espectros en varias de las culturas precolombinas, con la llegada de los conquistadores españoles, fueron asumiendo rasgos comunes debido a la expansión del dominio hispano sobre el continente. La leyenda es una historia que posee referentes místicos en el universo prehispánico, pero que instaura su drama y su cortejo imaginario y angustiante en el orden colonial.


Argentina

En este país se dice que La Llorona era una mujer que mató a sus hijos arrojándolos a un río, por lo que se suicidó a causa del sentimiento de culpa. Se la describe como una mujer alta y estilizada vestida de blanco, a quien no es posible verle la cara y, en algunas ocasiones, tampoco los pies, de modo que parece que flota en el aire. Se aparece por los caminos emitiendo estremecedores lamentos que enloquecen incluso a los perros. En algunos relatos cumple la función de espíritu vengador al subirse a los caballos de los trasnochadores y matarlos de un helado abrazo mortal.
Es considerada un espíritu de malos presagios. Puede causar enfermedades a las personas, empeorar la condición de quienes ya están enfermos o traer desgracias a los seres queridos. En otros relatos se presenta como una mujer inofensiva que necesita consuelo y ayuda, por lo que despierta la piedad de la víctima, pero, cuando esta se acerca a consolarla, le roba todas sus pertenencias.
En la ciudad de Marcos Juárez, provincia de Córdoba, se solían escuchar llantos que se decía que provenían de la Llorona. Sin embargo, resultaba que venían de algunos bromistas que, usando grabadoras y otras herramientas tecnológicas, asustaban a los vecinos de la ciudad. No solo ocurrió en Marcos Juárez, sino también en pueblos aledaños como Leones.

Chile

 

Las diferentes leyendas chilenas sobre la Llorona van desde algunas versiones muy semejantes a la mexicana hasta otras muy particulares del folclor chileno. Las chilenas definen al espectro como el espíritu de una mujer que busca a su hijo, de manera que se la caracteriza como un espectro con una relación especial con la muerte.
En cualquier caso, se trata de una mujer que estaba celosa de sus dos hijos porque el marido compartía más tiempo con ellos. La mujer resiente esto profundamente, por lo que arroja a sus dos hijos en un río y los ahoga. Cuando el esposo llega a casa y pregunta por los niños, ella le oculta la verdad, pero él se da cuenta de que en el río hay dos niños ahogados. El hombre, presa del dolor, mata a la esposa, cuyo espíritu se queda errante en busca de sus hijos.

La Pucullén

En la versión distintiva de la tradición chilena, la Llorona se llama la Pucullén (de cullen, lágrima, y pu, plural). Se dice que llora eternamente porque le quitaron a su hijo de sus brazos a muy corta edad. Es una presencia fantasmal vestida de blanco, a la que sólo puede ver la gente que está cercana a la muerte, algunas personas con habilidades especiales (como las Machis o los Calcus) y los animales que tienen los sentidos más agudos, entre ellos los perros, que lanzan lastimeros aullidos cuando perciben su presencia.
La Pucullén es una guía de los muertos, que indica con sus pasos y llantos el camino que debe recorrer el muerto para dirigirse desde su morada terrenal hacia el más allá. Se dice que llora como plañidera por todos los familiares del difunto, para que todos ellos se consuelen pronto de la pérdida; además, evita que el espíritu del muerto decida acudir a penarlos, disconforme con las pocas lágrimas y manifestaciones de pesar de sus parientes. Algunos cuentan que si uno se frota los ojos con lágrimas de perro, podrá verla; pero si el corazón del que observa no es firme, la imagen será espantosa.
Con sus abundantes lágrimas, que forman un charco cristalino, la Pucullén señala el sitio preciso en el campo santo donde debe abrirse la fosa para depositar el féretro. Se dice que si esto sucede, debe utilizarse toda la tierra necesaria para cubrir por completo el féretro, pues en caso contrario antes de un año morirá un familiar del difunto. Como castigo por el descuido que la llevó a perder a sus hijos, roba los hijos de otras madres, confundiéndolos con los de ella

La Llorona del puente de San Carlos.
Según otra versión, los hechos sucedieron en el puente Lingue, en Litueche. Era un día de lluvia torrencial y el puente tenía mucha corriente, siendo muy peligrosa. Un señor que observaba lo que pasaba vio a una mujer con un bebé en los brazos. Ella, muy afligida por la lluvia, se apoyó en el palo del puente, gritó y gritó, confundiéndose sus gritos con los llantos del niño. Después, el bebe desapareció entre las aguas y la mujer se lanzó al agua, donde murió ahogada sin llegar a encontrar a su bebé. Desde entonces, cada vez que llueve se escucha llorar de forma inconsolable a la mujer. Sólo cuando encuentre a su hijo cesará su llanto.

La Llorona y el Diablo

En Valparaíso se dice que la Llorona fue una mujer que se casó con el Diablo. Esta mujer se enamoró de él pensando que era un hombre bueno, sin saber quién era en realidad. Un día, el Diablo llegó más temprano de lo normal a su casa y la mujer aún no tenía preparada la comida. Salió a comprar para cocinar, pero el Diablo no aguantó más y tuvo que matar a sus hijos. Cuando volvió la mujer, desconsolada lloraba por sus hijos todas las noches. Un día, el Diablo se cansó de sus llantos continuos. La amarró a la cama con unas cadenas y le enterró una estaca en el corazón. Desde ese momento, la Llorona recorre las calles de toda la región arrastrando sus cadenas y llorando por sus hijos perdidos.

Colombia

Junto a la Patasola y la Tunda, la Llorona también es una leyenda en Colombia. Según la versión de la leyenda en la tradición colombiana, la Llorona es el fantasma errante de una mujer que recorre los valles y montañas, cerca de los ríos y lagunas, vestida con una bata blanca que la cubre hasta los talones. Tiene el cabello largo, negro y rizado, algunos dicen que de color plateado, café y dorado, y en él se posan grillos, luciérnagas, cocuyos y mariposas. Su rostro es una calavera aterradora, y en las cuencas de sus ojos giran dos bolas incandescentes. Las mangas de la batola le llegan hasta sus muñecas y con sus manos grandes, huesudas y ensangrentadas, arrulla a un bebé muerto.
 Al gemir, la Llorona derrama lágrimas de sangre sobre la mortaja azul de la criatura, que conserva una expresión angelical y con sus ojos parece acusar a la madre que le quitó la vida. Dice la leyenda que la gente la oye llorar en los llanos, cuando no hay ruido o gente. También dicen que la Llorona asusta a las muchachas que han cometido actos de los cuales sus padres no estarían orgullosos. Como toda leyenda, los detalles cambian de pueblo en pueblo y de persona en persona. En Antioquia, por ejemplo, se le llama «la María Pardo», mientras que en la región de Pasto, «la Tarumama». Esta última es una vieja monstruosa con cascos de mula por pies y grandes senos que se echa a la espalda, castigada como un alma en pena por haber abandonado al hijo que tuvo sin ser casada, para tapar su vergüenza. Su apariencia e historia tiene semejanzas con la Tulevieja de las leyendas de Costa Rica y Panamá. Finalmente, también existe la versión de una mujer hermosa que llora por sus hijos en los cementerios, sosteniendo una vela encendida con llantos lastimeros, o la de la mujer que recorre las calles llorando y gritando lastimeramente "Ay, mis hijos".



En la Ciudad de México, hay una versión del siglo XVI que subsiste entre las personas mayores que dicen haberla visto por las calles, los panteones, las iglesias, las casas, las vías del tren o cualquier lugar solitario en donde quizá pudiera ella encontrar a sus hijos.
llorona centro histórico. La gente recuerda que cierta noche, se comenzaron a escuchar llantos y quejidos de dolor; nadie quería salir, todos pensaban que se trataba de una mujer que tal vez había sido abandonada, los sollozos eran claros de alguien que sufría, pero estos aparecían todas las noches.
Algunas personas se armaron de valor para ver de quién se trataba, cuál fue su sorpresa al ver a una hermosa mujer vestida de blanco y su enorme cabellera caminando por los distintos barrios. Algunas personas curiosas en saber cuál era su pena se aferraron a seguirla, pero al momento de llegar al río, ella desaparecía entre las aguas…
llorona Xochimilco Fueron tantos los lamentos cada noche que la gente comenzó a llamarle “la llorona”, una mujer mestiza que según dicen, era el alma de una joven perdidamente enamorada de un español que llegó desde el viejo continente, él era el padre de sus tres hijos.
Debido a que no era bien visto enamorarse de un extraño, su familia le dio la espalda, dejándola sola con la decisión de hacer vida con su enamorado, sin embargo, él se desinteresó en formalizar sus vidas en matrimonio. Dicen los que cuentan la leyenda que cada vez que ella se acercaba a él para ver la posibilidad de hacer formal su relación para que los niños tuvieran un apellido, él se negaba o esquivaba la platica.

Un día la hermosa mujer se enteró que él estaba casado con una dama de alta alcurnia en España y que la iba abandonar con todo y los hijos. Con la ira incontrolable y sin pensar las cosas, ella tomó a sus niños y los ahogó en el río y una vez completamente sola, no pudo más con su cargo de conciencia y se quitó la vida. Pasó el tiempo y esta historia comenzó a cobrar vida con los lamentos de la mujer que se escuchaban todas las noches alrededor de las 11pm. Así que la población definió por hacer un toque de queda en donde las personas debían resguardarse en casa.

Incluso no podían asomarse por las ventanas debido a que un rostro esquelético penaba de casa en casa gritando con un alarido ¡Ay mis hijos! era la llorona preguntado si alguien los vio. El alma de la llorona sigue en busca de sus criaturas en la Ciudad de México, penando por las calles quedándose en la tierra por sus acciones, claramente no los verá nuevamente ya que ellos al ser almas inocentes, son ángeles que están en el cielo.






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