martes, 17 de enero de 2017

La Reina de la literatura gótica, Ann Radcliffe


Ann Radcliffe

(1764-1823)

 

El género de la novela gótica, se caracteriza por una ambientación donde prevalecen los paisajes sombríos, con bosques de oscura vegetación, lúgubres castillos, edificios de arquitectura medieval, y un ambiente que por naturaleza estimula la melancolía en el lector. Por allí paisajes grises suelen deambular los espectros y el mundo sobrenatural.

Ann Radcliffe fue la maestra de la novela gótica, su estilo es romántico en sus vívidas descripciones de paisajes y escenas de viajes largos, el elemento gótico es evidente a través de su uso de lo sobrenatural. Fue su técnica del Gótica, la revelación final de los fenómenos inexplicables, lo que ayudó a la novela gótica a lograr la respetabilidad que alcanzó en la década de 1790.

 Ann Radcliffe no fue una escritora demasiado prolífica, pero tan sólo seis novelas y alguna obra poética la convirtieron en una figura clásica de la literatura inglesa. Considerada como una de las fundadoras del género gótico de terror, Ann Radcliffe influyó en otros escritores de la talla de  Edgar Alan Poe, con sus historias de terror ambientadas en tenebrosos castillos con damiselas en apuros y espectros sobrenaturales, Radcliffe tuvo mucho éxito en vida, con un amplio número de lectores, sobretodo mujeres, que acogieron con gran interés sus historias y su obra terminó convirtiéndose en un claro referente de la literatura gótica.

La biografía de Ann Radcliffe es muy difusa y con muy pocos datos. Nacida el 9 de julio de 1764 en Londres, Anna Ward era hija de un comerciante inglés. La familia de Ann tenía una posición acomodada en la Inglaterra de finales del XVIII. Como muchas niñas de su tiempo, Ann recibió una escasa formación centrada en aspectos artísticos como la música o la pintura. Pero pronto Ann empezó a sentir una especial pasión por la lectura.

En el año 1787 Ann Ward se casaba con el periodista William Radcliffe, editor del English Chronicle, la pareja, que nunca llegó a tener hijos, experimentó una relación estable e inspiradora. Fue su marido quien animó a la nueva señora Radcliffe a publicar las historias que escribía como un pasatiempo.
Poco tiempo después, Ann publicaba su primera novela, “The Castles of Athlin and Dunbayne”, una historia ambientada en las tierras escocesas que pasó bastante desapercibida. A pesar del poco éxito de su primera obra, Ann continuó escribiendo relatos de terror con damas lánguidas en apuros que terminaron siendo las delicias de un amplio público femenino.
En los años siguientes escribió otras cuatro novelas, ambientadas en lugares que resultaban exóticos para sus lectores. Sus novelas fueron tremendamente populares entre la clase alta y media alta, y eran literalmente devoradas por las jóvenes señoritas que se sentían identificadas con sus intrépidas heroínas. Así, escribió: A Sicilian Romance (1790), The Romance of the Forest (1791), Los misterios de Udolfo (The Mysteries of Udolpho) (1794) y The Italian (1796). Igualmente, escribió un volumen describiendo sus viajes a Holanda, Alemania y el Lake District.

De las obras que escribió, The Romance of the Forest  fue una de las que obtuvo mayor aceptación. Su nombre se hizo famoso y empezó a influenciar a otros escritores, entre ellos, a Jane Austen, quien parodió Los misterios de Udolfo en La abadía de Northanger

Sir Walter Scott, Mary Wollstonecraft o Charles Dickens fueron algunos otros escritores que encontraron en la obra de Radcliffe parte de su inspiración. Su meticulosidad a la hora de describir paisajes y espacios interiores a los que coloreaba con un ambiente tenebroso hicieron de sus seis novelas ejemplos de la novela gótica que tanto auge tuvo en la Inglaterra del siglo XIX.

La vida de Ann Radcliffe llegó a su fin el 7 de febrero de 1823 como consecuencia de una insuficiencia respiratoria enmarcada en un cuadro de neumonía.




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