jueves, 28 de abril de 2016

Alicia en el Pais de las Maravillas la historia real de Alice Liddell




"Las aventuras de Alicia en el país de las maravillas", a menudo abreviado como "Alicia en el país de las maravillas", es una obra de literatura creada por el matemático, lógico y escritor británico Charles Lutwidge Dodgson, más conocido bajo el seudónimo de Lewis Carroll. El cuento está lleno de alusiones satíricas a los amigos de Dodgson, la educación inglesa y temas políticos de la época. El País de las Maravillas que se describe en la historia es creado básicamente a través de juegos con la lógica, de una forma tan especial que la obra ha llegado a tener popularidad en los más variados ambientes, desde niños o matemáticos hasta psiconautas.
La historia comienza en 1856, cuando un nuevo deán, Henry Liddell, llegó a Christ Church, trayendo con él a su joven esposa y a sus hijas, que tendrían un importante papel en la vida de Dodgson. Éste entabló una gran amistad con la madre y con los niños, especialmente con las tres hijas, Lorina, Alice y Edith. Parece ser que se convirtió en una especie de tradición para Dodgson llevar a las niñas de picnic al río, en Godstow o en Nuneham.



La obsesión por Alice


A su muerte, en 1898, el escritor dejó un legado de diarios, unas 700 cartas y 600 fotografías y sus herederos no sabían que hacer con tantas cajas de documentación.


Fueron sus biógrafos los que unos 50 años después comenzaron a rebuscar en este material y encontraron que parte estaba mutilado o contenía tachones efectuadas por los herederos «para silenciar cosas». La mayor recopilación en español de cartas y fotografías captadas por Lewis Carroll se reúne ahora en un volumen que muestra la obsesión del autor de «Alicia en el país de las maravillas» por las niñas y su infatigable intento por retratarlas, en ocasiones, «con un vestido hecho de nada».


«Él amaba a las niñas en una época, alrededor de 1860, en la que había muchos fotógrafos que hacían lo mismo, pero lo que sorprende es que cuando escribe las cartas él se hace pasar por un niño, no es un adulto escribiendo», apostilla el editor.


Carroll buscaba situaciones idílicas y marcos muy bellos para retratar a sus heroínas, a las que disfrazaba y leía cuentos, y se dirigía por carta a sus padres para pedirles permiso para retratar a sus hijas aunque nunca dice que alguna vez hará un desnudo, sino «un vestido hecho de nada».


Se sabe que en su legado hay unas cinco imágenes de desnudos infantiles en un sobre cerrado bajo la consigna «quemar antes de abrir», y que descubrió un investigador en los años 60 del siglo XX.
Sin embargo, Servando Rocha precisa que el amor de Carroll por sus retratadas era «no sexual» pues ninguna de ellas, de adultas, denunció maltrato alguno por parte del autor.


Vladimir Nabokov sufrió las mismas insinuaciones cuando publicó «Lolita» y entonces respondió: «El auténtico Humbert Humbert es Lewis Carroll», rememora el editor de La Felguera.


El escritor provocaba sobre las niñas una mirada «bastante seductora» en los retratos, sobre todo en Alice Liddell, pero a él este interés le duraba mientras éstas no maduraban y cuando lo hacían, rompía toda correspondencia con ellas.


"Gracias a los análisis de las cartas que el autor intercambiaba con las niñas se descubrió que su pasión era mucho más peligrosa de lo que se pensaba"




Es un secreto desconocido para las almas frías y crueles,


aunque arriba lo cantan los ángeles,


con las notas claras para los oídos que oyen.


¡Y el nombre del secreto es Amor!


Creo que es Amor.


Siento que es Amor.


¡Sé que no es nada más que Amor!










"Tras los nuevos poemas de Carroll se adivina que tras sus mundos fantásticos se escondía uno de sus más grandes tormentos: la imposibilidad de amar a quien amaba"
"Todos los poemas de Carroll repiten las palabras secreto, verano, hadas, soledad… y se convierten en una nota a pie de Alicia en el País de las Maravillas"


Alicia, como un ser precioso y cotilla que se cuela en el cerebro alocado de Carroll para ponerlo todo del revés. Alicia, como un polizón en ese pesado barco de su mente, tiñendo el universo oscuro de belleza y luz. Alicia, convirtiendo al matemático solitario en el mejor narrador de historias infantiles y alocadas.


Pero aún me hechiza, como un fantasma,


Alicia moviéndose bajo aquel cielo,


jamás visto por ojos desvelados.










Alice Liddell (1852-1934), a menudo conocida por su nombre de casada, Alice Hargreaves, es una de las pocas mujeres de la historia en ser inmortalizada en un cuento infantil. Más aún, Alice Liddell no solo fue retratada, sino que fue la fuente de inspiración de una historia seguramente conocida por todos. Hablamos de Alicia en el País de las Maravillas (Alice's Adventures in Wonderland).


Alice Liddell fue la cuarta hija de Lorina Hanna Reeve y Henry Liddell, decano de la Iglesia de Cristo de Oxford. Se crió en compañía de Charles Lutwidge Dodgson, un amigo de la familia, y sus dos hermanas más queridas, Edith y Lorina, con quienes inició, ya en la adolescencia, un largo viaje por Europa, durante el cual entabló un romance fulminante -y clandestino- con el príncipe Leopoldo, el hijo más joven de la reina Victoria de Inglaterra. La evidencia sobre estos amores ilegítimos es muy discutida, aunque podemos pensar a favor de él a causa de dos decisiones: el príncipe bautizó Alice a su primera hija mujer, y fue padrino del primer hijo varón de Alice Liddell, llamado Leopold. Para otros, esta secuencia de casualidades fue una distracción montada para ocultar el verdadero receptáculo de las atenciones del príncipe: Edith, hermana de Alice Liddell.


Alice jamás perdió contacto con aquel viejo amigo de la familia, Charles Dodgson, un fotógrafo y matemático veinte años mayor que había adoptado el seudónimo de Lewis Carroll. El vínculo entre ambos surgió en la tarde del 4 de julio de 1862, cuando el joven Charles Dodgson, de casi 30 años, se comprometió a llevar a Alice, de apenas 10, Edith, de 8, y Lorina, de 13, a un día de campo. Para entretener a las muchachas, y acaso para evitar las náuseas que le produjo un largo paseo en bote, Charles comenzó a inventar historias; relatos fantásticos, sin pies ni cabeza, sobre una niña llamada Alice que inconvenientemente se caía en la madriguera de un conejo.


La relación entre Alice Liddell y Charles Dodgson está llena de controversias. Para algunos biógrafos existió una especie de vínculo abominable entre ambos, especialmente de parte de Dodgson, quien se habría enamorado de Alice durante sus primeros años de adolescencia. Para otros, la relación fue meramente platónica, y jamás pasó de una amistad y admiración sinceras. Como se supo a través del diario personal de Charles Dodgon, la historia de Alicia le fue sugerida por el brillo insondable en los ojos de la pequeña Alice Liddell, un pozo que al parecer no tenía fin...


La historia, desde luego, tuvo un gran impacto en las muchachas, que le comentaron el hecho a su padre, Henry Liddell, quien se comunicó rápidamente con Charles Dodgson para que éste se lo escribiera y así regalárselo a sus hijas. Los meses pasaron, hasta que a mediados de noviembre de 1862 Charles se presentó en la casa de los Liddell con un voluminoso manuscrito titulado: Las aventuras subterráneas de Alicia (Alice's Adventures Under Ground).


Al atestiguar la mirada de júbilo de la joven Alice, Charles Dodgson decidió que el cuento quizás era mejor de lo que pensaba. En la primavera de 1863 le envió un manuscrito a un amigo, el escritor George MacDonald, quien se consideró incapaz de juzgarlo, de modo que le cedió el manuscrito a sus hijos. Al parecer, los niños quedaron encantados con el relato, e intimaron al padre a que asista a Charles Dodgson para publicarlo. Un año después, Las aventuras de Alicia en el País de las Maravillas (Alice's Adventures in Wonderland) apareció editado con ilustraciones de John Tenniel. El 1871 se publicó una secuela: A través del espejo y lo que Alicia encontró allí (Through the Looking-Glass and What Alice Found There).


El vínculo entre Alice Liddell y Charles Dodgson se rompió súbitamente en junio de 1863 un misterioso episodio había provocado el enfriamiento de las relaciones entre Dodgson y los Liddell.. Todo parece indicar que los Liddell detectaron algunas anomalías en la personalidad de su hija, y se las atribuyeron a la cercanía con el escritor. Este misterio ha generado un amplio campo de especulación. Más aún, la página en el diario íntimo de Charles Dodgon fechada en el momento de la ruptura fue arrancada y jamás fue hallada. Hasta hace poco no había información alguna sobre lo que motivó esta ruptura, ya que los Liddell nunca hablaron abiertamente de ello, y la página de los diarios del autor correspondiente a los días 27, 28 y 29 de junio de 1863, fechas en las que supuestamente ocurrió la ruptura, se ha perdido (fue arrancada por una sobrina del autor, Menella Dodgson, según reconoció varios años después ).
Se ha especulado con la idea de que la madre de Alice, la señora Liddell, desaprobara la relación de su hija, que ya tenía once años, con Dodgson. Morton N. Cohen, sugiere la idea de que Dodgson pudo haber pedido la mano de Alice, o al menos haber hecho algún tipo de insinuación en ese sentido. Hasta hace poco, la única fuente para conocer lo que pudo ocurrir en esas fechas eran las especulaciones, todas ellas centradas en la idea de que la ruptura tuvo algún tipo de relación con Alice Liddell.


Alice jamás perdió contacto con aquel viejo amigo de la familia, Charles Dodgson,  Alice y Dodgson solo mantuvieron algunos encuentros esporádicos. Hay constancia de correspondencia entre ambos al menos hasta 1892  en 1886 apareció. La última carta conocida de Dodgson a Alice data de 1892. A partir de esa fecha, que se sepa, no mantuvieron ningún contacto más. Dodgson falleció en 1898.

Todo parece indicar que los Liddell detectaron algunas anomalías en la personalidad de su hija, y se las atribuyeron a la cercanía con el escritor. Este misterio ha generado un amplio campo de especulación. Más aún, la página en el diario íntimo de Charles Dodgon fechada en el momento de la ruptura fue arrancada y jamás fue hallada.


En 1926, acosada por deudas, Alice Liddell se vio obligada a vender aquel manuscrito original del relato. Las aventuras subterráneas de Alicia fue vendido al precio irrisorio de 15.000 libras. El manuscrito pasó por las manos de varios coleccionistas privados, hasta que fue expuesto en el centenario del nacimiento de Charles Dodgson (Lewis Carroll) en 1932. Alice Liddell, de ochenta años, partició de la ceremonia. Algunos testigos afirmaron que sus ojos efectivamente eran insondables como un abismo, aunque nadie supo detectar si aquella profundidad era parte de la emoción del recuerdo o de un trauma que el tiempo no logró cicatrizar del todo.


Alicia en el país de las maravillas, es considerado un clásico de la literatura infantil y ha sido llevado a la pantalla grande en diversas ocasiones, escondiendo tras la fantasía de la narración el oscuro secreto de pedofilia que padecía su autor, mismo que originó en honor a este: el “Alice Day”. Charles Dodgson fue quien dio origen a esta celebración debido al antecedente de la creación de su obra maestra.  Además de su afición por fotografiar a niñas desnudas.
Esta insólita tradición data de la década de los noventa producida entre la comunidad de internet, sobre todo de la Deep Web; debido a que aún no existe regulación sobre el contenido y la policía no puede identificar a los usuarios que presumen sus actos delictivos. “El Día de Alicia” como también es conocido carece de credibilidad por la falta de pruebas.
Lamentablemente el día 25 de abril, las denuncias por abuso sexual a menores se incrementan, así como los vídeos porno infantiles y los comentarios grotescos relacionados con la temática en foros especiales para pederastas.
Quienes padecen esta parafilia tratan de ocultarla ante la sociedad que castiga su fascinación y deseo por los niños. Pero hay quienes se enorgullecen de ello y se han convertido en activistas cuya exigencia principal es que se respeten sus “derechos” y se legalicen las relaciones entre menores de edad y adultos, para poder ejercer sus prácticas en libertad.
De esta forma se han dado a conocer las costumbres que se hacen en los festejos como “Alice Day”, tras los testimonios se ha vuelto verosímil ante los internautas quienes tratan de proteger a los infantes.
Los amantes de ellos tienen una forma peculiar de actuar, sobre todo al elegir a sus víctimas, muchos se encuentran dentro del mismo círculo de confianza de los progenitores, y las víctimas son niños con carencias afectivas o desatendidos, de acuerdo a una encuesta realizada en 1980 en la Universidad de Chicago a 20 pedófilos arrepentidos, la mayoría indica su preferencia por los rasgos físicos como (piel lisa suave, cuerpo esbelto, pelo largo, rostro agraciado, aspecto femenino, etc.)
Pero su orientación principal para elegir entre los menores, es su autoestima, los más débiles “son más fáciles de engañar”, son los que no hablarían; los solitarios o que no tienen amigos, con antecedentes de maltrato, buscan niños que no estén en condiciones de contarlo.
Científicamente, la pederastia, es denominada como una enfermedad en la cual diversos factores genéticos y el ámbito en el que la persona se desarrolla pueden influir en la creación de un posible pedófilo como también se les conoce, además esto se debe a una disfunción sexual en la cual es esencial el contacto con un niño para que la persona responda sexualmente.
En algunos sitios de internet, ha proliferado el tema de la “pedofilia cultural” la cual pretende normalizar la práctica sexual y educar a los niños para que entiendan que es un hecho normal y natural.
En la Grecia antigua, durante la época de los atenienses era bien visto que un adulto mantuviera relaciones sexuales con un niño, se creía que de esta forma el ser más experimentado podría transmitir el conocimiento y así se justificaban las conductas sexuales, pero la inequidad existente en esa relación es castigada por la sociedad actual.
Pese las leyes existentes en esta materia, quienes padecen el trastorno no pueden inhibir su deseo sexual sin un castigo o un medicamento y el peligro para los menores es constante por la facilidad con la que pueden relacionarse con ellos. El 25 de abril sólo es un día en el que se incrementan los abusos, no obstante el riesgo es constante.


LAMENTABLEMENTE ALICE’S DAY EXISTE TODOS LOS DÍAS SE ABUSA DE NIÑOS EN TODO EL MUNDO, Y EN ALGUNOS PAÍS ESTA PERMITIDO QUE NIÑAS DE 8 O 10 AÑOS CONTRAIGAN MATRIMONIO CON ADULTOS, QUIENES ESTAMOS EN CONTRA DE LA PEDOFILIA, SOLO PEDIMOS CONDENAS MAS DURAS, CADENA PERPETUA O CONDENA DE MUERTE PARA PEDOFILOS Y PEDERASTAS.









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