lunes, 23 de junio de 2014

¡Feliz cumpleaños querida Amiga! Cuentos de terror



Eran las 22 horas de un viernes del mes de enero, Carmen se miraba
al espejo, unas lágrimas intentaban correr su maquillaje,
-No llores te vas a manchar toda.- Le dijo su amiga Angelica y le dio un
pañuelo. - Es que hoy es mi cumpleaños y Máximo no me llamó en todo el día, abajo seguramente abran echo una cena divina, y él no da rastro de vida, ¿Se olvidó mi cumpleaños amiga?- Dijo Carmen tristemente. Su amiga acarició su cabello- Vas ver que él va a venir lo conozco hace años, es como un hermano para mí, somos amigos de toda la vida, ¡va a venir!. Seguramente no lo dejaron salir temprano del trabajo. Dijo Angelica.
-Bueno no voy a llorar, si alguien lo conoce sos vos, aunque sea mi novio
hace 10 años, a veces creo no conocerlo tanto como vos. - Dijo Carmen,
recogiendo su largo cabello rubio.
- Vamos abajo a cenar, tenes que estar feliz por el hecho de que tus padres te aman, son muy buenos mira como me dejan vivir en tu casa, gracias a eso es que estamos siempre juntas, sino fuera por ellos estaría en la calle, mi tía me echo, no conocí a mis padres, no tengo trabajo estable, amiga mi vida es un fracaso tras otro, solo tengo a mi novio.- Dijo Carmen.
- No hables así sabes que acá te queremos mucho y eres como una hermana para mi, gracias a vos conocí a Máximo, eres un regalo de la vida, vamos o terminamos llorando las dos. - Dijo Angélica.

Cuando estaban bajando las escaleras Carmen comenzó a llorar, su novio la esperaba al pie vestido como mariachi y comenzó a cantarle una canción de amor. Todos sus amigos la recibieron con aplausos, Carmen jamás imaginó que le darían semejante sorpresa, su corazón parecía explotar de felicidad, cuando se encontró frente a Máximo se abrazaron. Angélica miraba desde lo alto de la escalera, nadie la había advertido sobre la fiesta sorpresa a su mejor amiga, todos sabían que no soportaría y terminaría confesándoselo a la homenajeada, puesto que eran mejores amigas, sintió ira, y confusión, se sintió otra vez inferior, invisible ante todos, bajo lentamente las escaleras.
Máximo se arrodilló ante su novia y le propuso casamiento, ella acepto, luego se besaron largamente, todo fue especial y mágico esa noche, los padres de Angélica le regalaron un departamento a los novios, los padres de Máximo, unos pasajes para que conocieran Europa, Carmen jamás había estado tan feliz, su vida era maravillosa, Angélica en cambio tenía todo a su favor, belleza, juventud, era prospera, estaba por recibirse de médica, tenía por delante un futuro brillante, mientras que Carmen no podía pagarse sus estudios universitarios, y tenía un empleo sin futuro. Angelica, la hermosa futura medica, no habló en toda la cena, solo miraba a todos con un destello de odio,  apretó los ojos, los abrió cuando Máximo le dijo a su oído- ¿Qué pasa Angélica estas enojada por qué no te dije de la fiesta sorpresa para Carmen? Amiga entiéndeme tenía miedo de que la arruinaras. - Angélica sacudió la cabeza, sintió las miradas de todos como dagas en su corazón, Angélica había imaginado ser su amiga toda la noche, hasta se había visto llorar frente al espejo, como Carmen la consolaba, se tocó el cabello lo miró para asegurarse que era oscuro, sintió vergüenza de si misma por amar a Máximo tanto que solo anhelaba ser su mejor amiga, se arrancó de la silla, se fue a mirar al espejo del baño para asegurarse de que no era quién creyó ser toda la noche, la triste realidad la envolvió era Angélica la perfecta, no lograba entender como Máximo podía amar a la gordita y fracasada de su amiga, la que nunca había tenido novio, la que envidiaba tanto que fantaseo ser ella. Después del café le pidió a Carmen que fuera a su cuarto cuando todos se fueran de la fiesta, que debía decirle algo importante.
Angélica la esperó mirando por la ventana como los invitados comenzaban a irse, Carmen tenía tantos amigos, tanta gente que la quería, en cambio Angélica era una chica de alta sociedad estudiada y consentida que podía tener el hombre que quisiera menos el de su mejor amiga,  cuando el
Último invitado se marcho se sentó a los pies de la cama. Carmen entró
sonriendo,- ¿Qué sucede? No hablaste en toda la noche, Máximo y yo
estamos preocupados por ti.- Le dijo. Angélica se levantó fue hacia la
puerta y la cerró con llave,
- Me estas asustando. - Dijo Carmen
- Me parece perfecto, ya no soporto más esta ira que me corroe por dentro
tiene que terminar, mi alma esta llena de demonios dispuestos a terminar
con mi dolor, la envidia solo se satisface con sangre, ¡te odio! - le dijo y tomó un cuchillo que había dejado en la mesa de luz
- Déjame salir.- Le respondió Carmen. Angélica la tomó por su largo cabello, con fuerza la puso frente al espejo,
- Mírate al espejo, siempre quise ser vos, es más esta noche me dejé llevar y creí ser vos, amo a Máximo desde que tengo razón, pude sentir como ponía tu anillo en mi dedo, eres tan perfecta que él se enamoró a penas te vio, me dejó a un lado por tu culpa, el antes estaba conmigo siempre, era mío aunque no en cuerpo, debiste darte cuenta que lo amaba, lo convertiste en tu novio, no te basto pasar casi toda la vida con el, ahí comenzó mi ira, me lo robaste, mis padres te dieron asilo porque te tienen lástima, sabes muy bien lo que es fracasar en todo, ser un don nadie, siempre fui la chica perfecta, la que todos querían de amiga, la que los chicos de la escuela deseaban, menos Máximo, tu en cambio fuiste la fea, la amiga
fiel, la que escucha y aconseja, tu maldita sierva. Le confesó, sus ojos
estaban desorientados, la bronca y el dolor la segaban.-
-¿Por qué decís todo eso Angélica? - le preguntó Carmen.
- Yo no soy Angélica, soy Carmen, lo fui toda la noche, pude sentir los labios de Máximo sobre los míos. - Respondió Angélica fuera de si.
- Eres una loca de mierda Angélica, le voy a decir a Máximo que te saque a la calle. - Dijo Carmen quitándosela de encima, cuando intentó abrir la
puerta, Angélica le clavó el cuchillo en la espalda, Carmen cayó al suelo,
Angélica la apuñalaba con una gran sonrisa dibujada en su rostro, mientras
repetía,- ¡Feliz cumpleaños querida amiga! La sangre corría por el piso,
salpicaba el rostro de Angélica mientras metía y sacaba el cuchillo de la
espalda de su amiga, Carmen no gritaba, podía ver a su asesina por el espejo, la fuerza con la que alzaba el brazo para penetrarla con el cuchillo, los gemidos de placer por apuñalarla era extrañamente sexuales, Carmen expiro, pero no conforme con ello seguía cortándola como si estuviera poseída por demonios sedientos de sangre, cuando se sintió satisfecha se sentó a observarla, su bello y angelical rostro bañado en sangre hacían relucir su verdes ojos.
-Esto si que es una sorpresa para ti maldita. Se dijo a si misma.

Máximo golpeo la puerta – Puedo entrar Angélica. - Dijo del otro lado de la
puerta sin imaginar lo que había sucedido. Angélica limpió la sangre del
cuchillo con su falda para recibirlo, antes de abrir la puerta del cuarto
exclamó- ¡Espera que tengo una gran sorpresa!-




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